Tertulia en la que, entre otras actividades, se comentan interesantes lecturas, se degustan exquisitos platos, se canta y se baila. Cómo nos lo pasamos...
Queridos contertulios: He puesto en el blog algunas fotos, por ahora las de la cámara de Carmen y Pepe y las de la de Ro. Si tenéis más me las pasáis y las añado. A ver si Pati se anima e inaugura los comentarios con una de sus memorables reseñas. O cualquier otro de vosotros ¿eh? que sería una buena sorpresa. A mi es que con el alemán ese ya se me ha olvidado todo; no, no el alemán de nombre Jurgen que vimos en San Vicente sino el otro, el Alzeimer o como se escriba. Lo único que recuerdo es que fue un fin de semana enormemente placentero, con una tertulia interesantísima. Lástima que Ana y Miguel recibieran una mala noticia y tuvieran que irse antes de lo previsto, si no hubiera sido todo redondo. Incluso el tiempo se portó bien y nos permitió hacer excursiones bellísimas y juegos en la playa en los que, como siempre en la vida diaria, ganaron las mujeres... Y hasta el atasco de vuelta que nos permitió contemplar a nuestra izquierda, con el debido detenimiento, la preciosa ciudad de Lerma envuelta en nocturna alevosía. Joder pues haciendo memoria sí que van saliendo cosas, sí. Un beso
Queridos contertulios:
ResponderEliminarHe puesto en el blog algunas fotos, por ahora las de la cámara de Carmen y Pepe y las de la de Ro. Si tenéis más me las pasáis y las añado.
A ver si Pati se anima e inaugura los comentarios con una de sus memorables reseñas. O cualquier otro de vosotros ¿eh? que sería una buena sorpresa. A mi es que con el alemán ese ya se me ha olvidado todo; no, no el alemán de nombre Jurgen que vimos en San Vicente sino el otro, el Alzeimer o como se escriba. Lo único que recuerdo es que fue un fin de semana enormemente placentero, con una tertulia interesantísima. Lástima que Ana y Miguel recibieran una mala noticia y tuvieran que irse antes de lo previsto, si no hubiera sido todo redondo. Incluso el tiempo se portó bien y nos permitió hacer excursiones bellísimas y juegos en la playa en los que, como siempre en la vida diaria, ganaron las mujeres... Y hasta el atasco de vuelta que nos permitió contemplar a nuestra izquierda, con el debido detenimiento, la preciosa ciudad de Lerma envuelta en nocturna alevosía. Joder pues haciendo memoria sí que van saliendo cosas, sí.
Un beso